Esta es la historia de Billy, un niño de seis años con una enfermedad terminal. Su madre de solo 26 años estaba absorbida contemplando a su hijo que irremediablemente moriría de leucemia. Aunque su corazón estaba agobiado por la tristeza, tenía una fuerte determinación. Como cualquier madre deseaba que su hijo creciera y realizara sus sueños.
Pero ahora eso ya no era posible para su hijo. Aún así, todavía quería que sus sueños se realizaran. Tomó su mano y le pregunto: “Billy, ¿alguna vez pensaste en lo que querías ser cuando crecieras?”. “Mami, siempre quise ser bombero cuando grande”. La madre se sonrió y dijo: “Veamos si podemos hacer realidad tu sueño”. Ese día, se dirigió a la estación de bomberos. Allí conoció al bombero Bob, un hombre con corazón grande. Le explicó el deseo último de su hijo y le preguntó si era posible darle un paseo alrededor de la cuadra en el carro de bomberos. El bombero dijo: “Podemos hacer algo mejor que eso. Tenga a su hijo listo el lunes a las siete de la mañana y lo haremos Bombero Honorario todo el día. El puede venir a la Estación, comer con nosotros, salir cuando recibamos llamadas de incendios. Si usted nos da sus medidas, le haremos un completo uniforme de bombero.
Tres días mas tarde el comandante recogió a Billy, le puso su uniforme de bombero y lo llevó desde la cama del hospital hasta el carro de bomberos. Billy tuvo que sentarse en la máquina al lado del comandante. Se sentía como en el cielo, un niño feliz.
Hubo tres llamadas y Billy salió en tres carros diferentes. En el paramédico, en la máquina y con el Jefe de Bomberos. Fue noticia impactante en los medios. Habiendo hecho realidad su sueño, con todo el amor y la atención que le fue dada, Billy fue tocado tan fuerte en su corazón, que logró vivir tres meses más de lo previsto por todos los médicos.
Una noche sus señales vitales comenzaron a decaer dramáticamente. El Jefe de Enfermería llamó a los miembros de la familia para que vinieran al hospital. Luego, recordó que Billy era un bombero, así que llamó al Jefe de la Estación y le preguntó si era posible que enviara a un bombero uniformado al hospital para que estuviera con Billy mientras entregaba su alma. El Jefe le dijo: “Haremos algo mejor. Estaremos allí en cinco minutos. Cuando oigan las sirenas sonando y las luces centelleando, anuncien por los altoparlantes que no hay ningún incendio. Es el Cuerpo de Bomberos que va a ver a uno de sus más finos miembros. Y por favor, abran la ventana de su cuarto”.
Cinco minutos mas tarde, un gancho y la escalera del carro de bomberos, llegaron al hospital Por una ventana del tercer piso 16 bomberos entraron al cuarto de Billy. Con el permiso de su mamá, cada uno de ellos con lágrimas en los ojos lo abrazó diciéndole cuánto lo amaban. Con su aliento agonizante, Billy miró al Jefe de los Bomberos y dijo: “Jefe, ¿Soy ahora un verdadero bombero?”. El Jefe le respondió: “Si, Billy, lo eres”. Con esas palabras, Billy sonrió y cerró sus ojos para siempre. Murió en sus brazos.
El amor de los seres humanos por sus semejantes, tal vez no pueda cambiar las leyes naturales de la vida. Pero hará que sueños, como el de Billy, se alcancen a pesar del infortunio.
fabio121@hotmail.com *Consultor en desempeño humano
viernes, 21 de marzo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario