Es época de transición en las administraciones departamentales y municipales. Es evidente la pugnacidad a cualquier precio por alcanzar un cargo ejecutivo de poder. Quienes aspiran a se funcionarios, en muchos casos quizá no tengan el perfil o los méritos; deben apelar a estrategias poco ortodoxas para alcanzar el anhelado puesto. El mecanismo más empleado y sorprendentemente de mejor resultados en este país, son las llamadas “palancas políticas”, antes que el propio talento, la hoja de vida o las virtudes profesionales.
Amén de otros procedimientos similares que poco tienen en cuenta la calificación personal y profesional. Para ilustrar didácticamente como funcionan de manera tan efectiva estas maniobras recordamos a un personaje típico, un clásico viejo ducho en estas lides. Se trata de un gran mercader de nombre Salim, que no se perdía una, experto en hacer negocios perfectos y a tres bandas. Un buen día le propone a su hijo: “Quiero que te cases con una dama que ya escogí”. El hijo extrañado responde: “Pero papá yo quiero escoger a mi esposa”. Salim dice a su hijo en voz baja: “Mi querido hijo ella es nada menos que la hija de Bill Gates”. El hijo maravillado por semejante ofrecimiento, responde: “en ese caso si acepto”.
Entonces Salim se reúne con Bill Gates y le dice: “Bill, ya tengo el marido ideal para su hija”.
Bill Gates responde muy contrariado ante la impertinencia: “Mi hija es aun muy joven para casarse y ante todo, ella sabrá con quien”. Salim dice a Bill Gates, hablándole al oído: “Tal vez mi querido Bill, pero este joven es nada menos que el Vicepresidente del Banco Mundial”. Bill Gates, el hombre más rico del mundo que no quiere perder su puesto analiza que con el Banco Mundial en el bolsillo nadie lo desbancará. Entonces responde: “En ese caso creo que lo podemos arreglar. Haremos una excepción. Convenceré a mi hija para que acepte al chico”.
Finalmente, Salim se reúne con el Presidente del Banco Mundial y le solicita: “Señor Presidente, tengo un joven recomendado para ocupar el cargo de Vicepresidente de este banco”. El presidente muy extrañado y molesto contesta: “Pero ya tengo varios vicepresidentes, inclusive más de los necesarios. Además Ud. No tienen por qué hacerme estas propuestas”.
Salim muy concentrado le dice: “Lo que pasa es que este joven es nada menos que el yerno de Bill Gates”. El Presidente del Banco Mundial rápidamente razona que su banco es el más importante del mundo y debe seguirlo siendo. Con Bill Gates en el bolsillo nada pasará. Entonces finalmente y con una artificial sonrisa, contesta el Presidente: “En ese caso considérelo contratado”. Esta historia asombrosa, derivada de la imaginación humana, puede darse, se está dando y ya se dio en la realidad en muchas ocasiones. El tráfico de las influencias. Refleja el poder de las ambiciones por sobre los principios. En este mundo de locos hasta los más racionales se creen el cuento.
viernes, 21 de marzo de 2008
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